Juan Pablo ParraPsicólogo Clínico

Reflexiones

Carta para mi

Carta dirigida a mi mismo y a todo lo que hemos vivido hasta este momento de nuestra vida.

El Tiempo

Hola, querido:

Te cuento que ya tienes 36 años. Sigues siendo joven y has aprendido muchísimas cosas nuevas e interesantes. Nuestros sueños han cambiado; hemos dejado de ser tan soñadores como antes, lo que no es algo malo. Te voy a contar por qué, aunque no sé bien por dónde empezar.

Estás casado con una mujer maravillosa. Es amable, inteligente, nos ama por sobre todas las cosas y, no lo vas a creer, es venezolana. Tienes dos hijas preciosas y perfectas que hacen de tu vida una aventura sin igual. Aparte de esto, vives en la ciudad que siempre quisiste, Valdivia, donde también están tu mamá, tu papá y tu abuela. Tienes una gran red de apoyo.

Somos bendecidos y privilegiados.

Estudiaste Psicología, una carrera que elegiste porque no sabías qué estudiar y de la que, incluso luego de egresar, dudabas. Sin embargo, todo ha ido tomando su curso naturalmente y hoy no te arrepientes de estas decisiones, como en algún momento lo hiciste. Y no es porque creas ciegamente en la disciplina, sino porque has podido dar un paso al costado y quieres entender cómo la salud mental se ha transformado en un producto más que el sistema nos vende.

No nos podemos quedar solo en la queja. Pensamos constantemente y, por ende, siempre llegamos a la siguiente pregunta: ¿qué puedo hacer yo para cambiar y ayudar a quienes más lo necesitan? Eso es justamente lo que estamos intentando descubrir, aunque muchas veces nos excusamos en el miedo a hacer algo diferente o en la falta de tiempo. Y eso es lo que tenemos que superar.

Pero aún hay esperanza, porque todavía queda mucha gente buena dispuesta a hacer comunidad, compartir nuestros miedos más profundos y trabajar en conjunto.

A veces extraño cuando éramos pequeños y nos sumíamos en videojuegos de fantasía, donde éramos grandes caballeros y magos intentando subir nuestro nivel y ser más poderosos, o cuando jugábamos con mi hermano en el campo a ser guerreros. Extraño esos momentos en que pensé que la psicología transpersonal sería lo que marcaría mi futuro, pero hoy me resulta imposible pensar más allá de la persona cuando todavía hay tanto sufrimiento en este mismo plano.

Gracias, Juan Pablo, por acompañarnos mutuamente en esta vida. Y lo seguiremos haciendo, sabiendo lo imperfectos que somos.

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